
Me permito a reproducir un Caravansary del maestro Mutis. La palabra de origen Persa define una parada en el camino, un descargar de equipaje y pensar en el mañana que se empieza depurar en el mismo presente: un refugio del viento, del desierto. Alvaro Mutis escribe algunos "Caravansaries" y los recopila en su magnifico y breve libro del mismo titulo. Impreso en 1981 por el Fondo de Cultura Económica, "Caravansary" nos permite acercarnos a un Mutis total. Esta presente el clima cálido y tropical que oxida y desgasta las maquinas y las personas; el Mutis Europeo, elitista, militar y royalista, también el Mutis de las montañas y los paramos nebulosos de Colombia, de los hostales encumbrados en fríos y recónditos lugares, habitados por campesinos y personajes memoriales como su Gaviero.
Le comunico a mi cercano y reducido numero de lectores que actualmente estoy postulando las aplicaciones relevantes para ser admitido en alguna universidad para continuar mis estudios superiores. Por esta razón he descuidado la labor creativa y critica que enriquece el blog. Espero re-iniciar muy pronto un ritmo constante y apropiado. A los que leen, les agradezco y les pido disculpas por estas pausas prolongadas. Quiero agradecerle principalmente a Nicolás Hernandez Charpak por sus mandados, sus atenciones y su gran amabilidad y sencillez; le deseo lo mejor en sus endeavors intelectuales y científicos.
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Soy el capitán del 3.° de lanceros de la Guardia Imperial, al mando del coronel Tadeuz Lonczynski. Voy a morir a consecuencia de las heridas que recibí en una emboscada de los desertores del Cuerpo de Zapadores de Hesse. Chapoteo en mi propia sangre cada vez que trato de volverme buscando el imposible alivio al dolor de mis huesos destrozados por la metralla. Antes de que el vidrio azul de la agonía invada mis arterias y confunda mis palabras, quiero confesar aquí mi amor, mi desordenado, secreto, inmenso delicioso, ebrio amor por la condesa Krystina Krasinska, mi hermana. Que Dios me perdone las arduas vigilias de fiebre y deseo que pasé por ella, durante nuestro último verano en la casa de campo de nuestros padres en Katowicze . En todo instante he sabido guardar silencio. Ojalá se me tenga en cuenta en breve, cuando comparezca ante la presencia Ineluctable. ¡Y pensar que ella rezará por mi alma al lado de su esposo y de sus hijos!
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Mi labor consiste en limpiar cuidadosamente las lámparas de hojalata con las cuales los señores del lugar salen de noche a cazar el zorro en los cafetales. Lo deslumbran al enfrentarle súbitamente estos complejos artefactos, hediondos a petróleo y a hollín, que se oscurecen enseguida por obra de la llama que, en un instante,enceguece los amarillos ojos de la bestia. Nunca he oído quejarse a estos animales. Mueren siempre presas del atónito espanto que les causa esta luz inesperada y gratuita. Miran por última vez a sus verdugos como quien se encuentra con los dioses al doblar una esquina. Mi tarea, mi destino, es mantener siempre brillante y listo este grotesco latón para su nocturna y breve función venatoria. ¡Y yo que soñaba ser algún día laborioso viajero por tierras de fiebre y aventura!






