
Acá en los Estados Unidos, a nivel de estudiantes de pregrado (undergraduate) es fácil observar una ausencia, un vacío en cuanto a cierta familiaridad al menos con la literatura en general. La gran mayoría de estudiantes en esta universidad estatal, asi como los de otras muchas universidades idénticas a esta, no han esuchado nunca el nombre de don Quijote, ni saben quien es Garcia Marquez. Pero no les pido que conozcan los canones de eso que acá incorrecta y desagradablemente llaman ethnic literature ni mucho menos que sepan quien fue Borges o Cortazar, no hay que ir tan lejos: estos a-lumnos terminan sus cuatro años de universidad y no han hojeado un clasico, ni de la literaura Americana ni de la Inglesa. Hace unos meses fui a inquirir al bibliotecario de la sección de humanidades acerca de la ubicación de los tomos de Don Quijote y me respondió con una mueca de confusión. Trate de deletrear el nombre pero nos hundimos en una confusión peor, finalmente me ofreció el teclado, con un gesto de frustracion observó en la pantalla mientras yo escribia el titulo. Le pregunte si lo conocía, dijo que no.
Y ni hablemos de otras áreas. Geografía, idiomas, política, filosofía, teoría crtitca, marxista o literaria, en fin, son temas completamete desconocidos para una mayoría impresionante de estudiantes que ni se enteran ni se preocupan ante su propia situación. Como ejemplo, tomemos a un estudiante al azar cualquier área de humanidades y preguntemole acerca de algunos grandes pensadores Franceses del siglo XX. Su respuesta, seguramente, no ira mas alla de Sartre. También pudiera recordar un testimonio mas personal y mi predilecto. Durante una noche en uno de estos bares que son tan gringos y tan cálidos, alguien indagó acerca de mi nacionalidad, dije (con cierta espectativa mientras pensaba que replicaria mi interlocutor): "Colombia". Y este contestó: "en que parte de México queda eso?"
En la educación del bachillerato, en Estados Unidos, donde la ámplia flexibilidad y la apertura del sistema permiten escojer las clases al gusto, se terminan produciendo estudiantes cuyo panorama mental esta repleto de agujeros negros y lagunas. Si, hubo tiempo, dinero y energias para tomar "clases" de diseño y fotografia, de pintura y guitarra pero no hubo tiempo para lanzar un brochaso general para enterarse por lo menos quien era Dante, Hermes, o el chiflado Caliban. En fin, el síntoma no es exclusivo de Francia ni tampoco mucho menos de Europa. Mientras los medios multipliquen su capacidad de alcance y la avalancha de narrativas creadas y adoptadas desde el rubro gigantesco al que llamamos cultura popular siga en propagación desenfrenada, las referencias, las comparaciones, y la manera de enseñar se va alejando mas y mas del marco clásico y de las narrativas tradicionales que ha utilizado la humanidad por siglos. En mis clases de cultura secular Israeli, nadie se ubica de manera simetricamente opuesta al pensamiento, de Maimonides, o de Scholem, para refutar o acceder acerca de cualquier tema de discusión; los profesores prefieren citar a Bart Simpson o rememorar los episodios de Friends, porque primero no sabrian citar a digamos... Socrates, y segundo, sabrian que si citan a Socrates, el alumno le lanzará la misma mirada que me otorgó el bibliotecario cuando indagué por la historia del señor Quijano.











